Sembremos nidos de semillas, para reconstruir las ramas heridas.Por Inés María Marietti

 Sembremos nidos de  semillas, para reconstruir las  ramas  heridas. Inés María Marietti









Comentarios

  1. Hermosa tu consigna Inés. Tus imágenes me remiten a mi niñez. Parecen juegos de niñez sin juguetes que con la conjunción entre imaginación y pensamiento mágico van construyendo mundos posibles con aquello que tienen a mano.

    ResponderEliminar
  2. Después de la reunión de ayer, creo interesante continuar fortaleciendo lazos, dialogando. Tanto el nido como las semillas, también son palabras clave en mi discurso.

    La mayoría de las semillas esperan un año antes de empezar a crecer; el nido las protege de las inclemencias, soportan el frío, el viento, las heladas; leí en una ocasión que una semilla de cereza puede llegar a esperar hasta cien años sin ninguna dificultad. La oportunidad de crecer solo aparecerá una vez y esa combinación única de temperatura, humedad y luz es lo que debe aprovechar para comenzar su desarrollo.

    La semilla es un conjunto de células que modela la planta futura, con su raíz y tallo ya formado. Mientras espera está viva, en el suelo (nido protector), bajo nuestros pies, aguardando su momento, ansiando salir a la luz, alimentar al embrión que permanece a la espera.

    Si se encuentra en el sitio adecuado y cuenta con las condiciones apropiadas, al final podrá llegar a alcanzar aquello a lo que estaba destinada a ser.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. justamente, Marta, algo que observé en estos tiempos de Pandemia, es las condiciones para que una semilla brote además de crearles las condiciones para que alcance aquello que será. Fertilicé muchas semillas y luego debí inventar espacios especiales para que fructifiquen. El horror y miedo a abortar aquellas semillas que ya habían dado brotes. Una experiencia impresionante!

      Eliminar

Publicar un comentario

Gracias por tu aporte. Equipo de Investigación UNC.

Entradas populares de este blog

Tramas, cruces, íntimo- Por Laura Pedrerol

Nidos de Semillas, reflexión. Inés María Marietti

Primeros intentos... Aportes de Alejandra Hernández