[work in progress / área colaborativa]

 

El libro de artista en tiempos de pandemia

 

Después del encuentro sincrónico de hoy, una serie de cuestiones nos invitan a repensar lo acontecido durante estos meses, a propósito del libro de artista como espacio de encuentro. La producción/realización colectiva colaborativa; el diálogo como generador de encuentros; se nos sugiere incorporar otros paisajes, contextos y espacios diversos.

A mi parecer el formato libro sin duda ha favorecido el trabajo creativo del equipo multidisciplinar, a partir del diálogo visual, evocador de pensamientos y reflexiones.

Y por qué hago esta afirmación…

Considero que, el trabajo colaborativo realizado ha supuesto repensar las tipologías de libro de artista. ¿Qué hemos creado? ¿Un libro único? ¿Un libro seriado? ¿Un libro de artista? ¿Un libro ilustrado? ¿Un libro objeto? ¿Un manifiesto artístico? ¿Un libro instalación? ¿Un libro performático? ¿Un libro virtual?… Quizás hayamos diseñado un espacio de intencionalidad y memoria, traspasando los límites del libro, centrándonos en el proceso de creación. 

Entonces ¿Por qué hablamos de Libro-Arte? El propio encuentro y su desarrollo han generado un hilo conductor narrativo entre los antecedentes autográficos de cada participante y la propia creación, permitiendo conceptualizar el pensamiento grupal. A lo largo de estos meses se ha ido potenciando la sensación de ritmo continuo durante el discurso. El blog se toma como contexto expositivo, estableciendo el desarrollo espacio-temporal y la lectura secuencial propia del libro. El blog se ha convertido en una experiencia ambiental con posibilidad de manipular la secuencia, o lo que es lo mismo, el ritmo de lectura, estableciendo múltiples maneras mutables de interpretación, permitiendo al lector explorar en la narración.

La conexión del Libro-Arte con la memoria y el recuerdo, “Aquello que me habita, el bosque nativo”, ha generado dinámicas tanto en el propio proceso creativo como en las posibilidades lectoras de la obra. El blog, repositorio de pensamientos, ha pasado a ser el propio Libro, no tanto por su forma y formato, sino más bien por su discurso narrativo.

Ahora nos encontramos en la tercera etapa: la realización de un libro ¿forma? ¿Físico o digital? ¿O simplemente deberíamos considerar el libro como la acción, el encuentro, el aprendizaje, el intercambio, la vivencia,… el BLOG? La metodología utilizada: palabras / conexiones / diálogo, quizás nos abra las puertas del entendimiento.

Me ha gustado mucho escucharos a todas.

Marta Aguilar




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