PROYECTO LIBRO ARTE. Aportes de Adriana Miranda

Celebrando la propuesta que se inició en la reunión del día viernes 14 donde participamos la mayoría del equipo, quisiera hacer mis aportes. 
El libro anterior tenía la consigan el bosque nativo, aquello que me habita. Algunxs participaron del blog, otros hicieron obras, escritos y hasta sonido según la especialidad de cada unx. Esa consigna fue acorde a las cuestiones que estuvimos trabajando en Paisajes y sentidos, obra inmersiva que se montó en el Museo de Ciencias Naturales en el marco del Congreso internacional de la Lengua Española 2019. En ese momento había una serie de debates públicos respecto a la lengua y los territorios como identidad que lo trasladamos a nuestra producción artística dando visibilidad a nuestras posiciones al respecto. 
Para esta nueva propuesta se piensa en el libro como espacio de diálogo entre investigadores de este equipo y algunos invitadxs. Cada unx deberá encontrar su "modo" de diálogo, yo comienzo por estas ideas:

 -El visionado del libro anterior da cuenta de la diversidad de miradas respecto al tema que nos habíamos propuesto y coincido que faltó diálogo entre lxs integrantes. Fueron miradas individuales y personalísimas tanto en textos, imágenes y sonido.  Aunque en el blog se fueron cargando ideas, debates etc. Sería bueno retomarlas. 
En este nuevo libro, si nos proponemos trabajar como un diálogo, también sería interesante definir:
- cuál sería el tema unificador? es necesario? ¿y el formato de diálogo (bitácora digital?). El diálogo entre quienes? ¿qué tipo de diálogo? hay infinitas formas de dialogar lo dejamos abierto a la imaginación?   Estas preguntas se abordaron en la reunión del día 22 y resultó unificadora la idea de dejar trabajar la imaginación y la forma de dialogar entre las partes subiendo todo a este blog y luego en una reunión posterior decidir que formato tecnológico se usará.  
- Ya que estamos investigando aspectos relativos a tecnologías, fenomenología, percepción en el paisaje, aspectos del arte en relación a la seguridad personal y ambiental, al libro como espacio de encuentro y diálogo. ¿no creen pertinente dar continuidad al libro desde la consigna "Paisajes y sentidos"? Pienso en pastizales, valles, ríos, víboras, corales, puentes con abismos nieve, tormentas y tantas observaciones materializadas ya y los sentidos que hemos construido. Que a partir de ello se generó con la colaboración del público  "el túnel de la alegría" (parafraseando a Alberto). 
En el blog anterior Susana proponía: “Yo paisaje. El artificio del paisaje en nuestra percepción” tomando una perspectiva fenomenológica y pensando en el montaje final que han programado. Los propositores y los copropositores al penetrar el espacio de la representación-presentación intervendrán ese espacio siendo la obra misma en el aquí y ahora.

En la ùltima reunión se hablaron de otras propuestas aunque no terminó de definirse. 

Esa enorme experiencia de Paisajes y sentidos me sigue movilizando sobre todo en estos momentos en que el arte pasa por una pantalla... ¿cuáles son nuestros paisajes y sentidos hoy? En la película Maudie. El color de la vida, la artista que suele estar limitada a mirar a través de una ventana por su discapacidad dice,  "todo está allí", rescatando el poder de observación y la admiración por el paisaje.
Les abrazo!!!! y siempre me entusiasma trabajar con este grupo tan hermoso. 
 
día 10 de agosto 2020 

Retomo este espacio, veo lo que comparten las compañeras, escribo algunas reflexiones y dejo fotos de las obras que estoy haciendo para dar continuidad al proceso comenzado en el 2019 cuando hicimos “El bosque nativo. Aquello que me habita y “Paisajes y sentidos”.

No dejo de preguntarme porque tanta tengo tanta fascinación por los nidos. Esta incesante necesidad, casi obsesiva y empecinada de hacer nidos se unió a la inmanejable costumbre de darle vida a eso que está destinado a ir a la basura.

Nidos de fibra de sterlitzia procesada durante las reuniones con Alejandra y Elbita en que hacíamos papel artesanal, también con fibras de paja brava heredada de Héctor Rodríguez el papelero de Río Ceballos, papeles en desuso abandonado por les estudiantes en las aulas de la facultad,  celulosa que Jorge comprara para mí, al maestro papelero Alejandro Geiler de la Papelera Palermo en Bueno Aires, estopa de viejos almohadones de la casa de Nora y las ramas de mi leucophyllium muerto para la tristeza infinita de mi patio esta temporada, y los nylon que en una suerte Quijote intento que sean arte para evitar que terminen en nuestras aguas y en nuestra tierra.

Nidos… yo? Qué atrevimiento! 

















Sigo centrada en mi obra, mis obsesiones como hilos sueltos que seguramente se unirá a otres. Iré viendo que me dice la fenomenología de Gastón Bachelard... en principio que los nidos son objetos inertes (no tienen vida) ¿pero porqué esta fascinación por los nidos? 

El nido nos produce asombro y nos maravilla por todo lo de instinto que posee. Tiene de albañiles, carpinteros y constructores con una perfección que puede superar al ser humano y veamos porque. Aún apenas esbozado y sin terminar cumple su función. Estas valoraciones son humanas, porque para los pájaros es un lugar suave y caliente que le permite cobijo para cubrir los huevos hasta tener sus propias plumas.

 "La fenomenología filosófica del nido empezaría si pudiéramos dilucidar el interés que nos capta al hojear un álbum de nidos, o más radicalmente todavía, si pudiéramos encontrar de nuevo nuestro deslumbramiento candoroso cuando antaño descubríamos un nido. Este deslumbramiento  no se desgasta, el descubrimiento del nido nos lleva otra vez a nuestra infancia, a una infancia. A las infancias que deberíamos haber tenido. Son raros aquellos de nosotros a quienes la vida ha dado la plena medida de su comicidad". Gastón Bachelard 1965. Fondo de Cultura Económica. Francia. 

El nido y su construcción, trabajo obrero, como vestido hecho a medida y como mímesis basado en el origen de la confianza, escondido en medio de la naturaleza, de árboles, bosques, tierra, partícipe de la paz vegetal.

El nido como sueño -sin la hostilidad del mundo-.

El nido como morada y centro del mundo -aquello que nos contiene-. 

Hablando de hilos sueltos tomo la idea de trama y telas de algunas compañeras













CORDOBA ARDE






¿Cuántos nidos quemados? 

Como dice el filósofo, epistemólogo, poeta... "Son raros aquellos de nosotros a quienes la vida ha dado la plena medida de su cosmicidad"

Arde Córdoba y falta agua. El nido se suspende sobre el agua mientras el fuego acecha. https://www.youtube.com/watch?v=smFZp7qbkqc



19 de octubre 2020

Veo un nexo entre la propuesta de Marta y de Mariana en la búsqueda e importancia de las semillas. Subo esta foto sacada de unos frutos ¿palo borracho?


encontradas en una vereda de mi barrio. Dentro tiene el algodón y seguramente las semillas. 


La forma que fue adoptando remite a una sonrisa fosilizada. Se las dejo. 


24/10/2020

Comparto fotos de un proceso inspirado en las primeras fotos de semillas de pino de Marta. 












https://www.youtube.com/watch?v=-XXoINpKlRw


Las semillas son poderosas en sus lugares de origen, aunque pueden ser invasoras en otros lugares  ya que pueden cambiar un ecosistema natural.
Tomé la obra de Marta, y haciendo una asociación de imágenes e ideas trabajé el papel vegetal recordando la técnica de la tarjetería española. Ingresó con mucha fuerza en nuestro país, fue realizada por nuestras madres, tías y vecinas. Ellas pasaban horas y días reunidas preparando las invitaciones a fiestas, bautismos y cumpleaños. También era usada la técnica como souveniers. Mi inclinación por el arte (lo entendí tiempo después) proviene de esos momentos de socialización y el placer que captaba en estas mujeres al realizar las manualidades domésticas (que la academia no considera arte). No pretendo acercarme a la meticulosidad de esa técnica. Sí me acerco a Marta, a la transparencia del material, al juego de la naturaleza y al juego que propone el futuro libro. Germinará cuando deba hacerlo. Para anidar -o sembrar- hay que encontrar el lugar.


3 de diciembre de 2020
A pedido de Varinnia subo unas fotos de los líquenes recogidos de Cuesta Blanca. Hacía 8 meses que no iba a la casita y fue triste ver que durante el aislamiento por la Pandemia, se secó un árbol por la gran cantidad de claveles del aire que lo cubrieron. Serán los claveles del aire la Pandemia de los árboles?!!! ! 



Como puede verse en las dos imágenes de arriba, es el mismo liquen sólo que el color verde estuvo en contacto con el aire y el sol y su dorso, marrón, tuvo contacto con el tronco. Son hermosas y caprichosas sus formas.



13/3/21 - 20 hs.

 

La propuesta de compartir con lxs compañerxs de investigación esta experiencia de diálogo sobre la relación que tenemos con la naturaleza me interesa particularmente y deseo dejar algunas reflexiones teóricas sobre "lo autobiográfico" (Miranda: 2018). La metodología biográfica narrativa es reconocida por disciplinas como la psicología, sociología, antropología y la etnografía, en tanto incluye el texto narrado como un hecho cultural y como un fenómeno social educativo (Greertz, 1994). Así, se valora la autointerpretación de los sujetos, las experiencias de vida que los integrantes de este grupo tienen respecto a la naturaleza. Las autobiografías nos permiten construir conocimientos y realidades y comprender los hechos tal como se cuentan (Bruner, 1988) No se trata de trabajar con las autobiografía narrativas para encontrar explicaciones objetivas en los hechos narrados (Kornblit, 2004) sino que "explicamos por procesos puramente intelectuales, pero comprendemos por la cooperación de todos los poderes de la mente  activada por la aprehensión" (Dilthey, 1978;172). Un investigador debe tener en cuenta que quien narra siempre muestra algo que desea y algo que oculta. Quizás sea útil tener en cuenta "los episodios que operan como links en la vida de las personas" (Meccia, 2018) 

Bibliografía: 

Bruner, J. (1988). Realidad Mental y Mundos Posibles. Barcelona: Gedisa Editorial.

 Dilthey, W. (1978). Introducción a las ciencias del espíritu. México: Ed. FCE.

 Geertz, C. (1994). Conocimiento Local. Ensayos sobre la interpretación de las culturas. Buenos Aires: Paidós.

Kornblit, A. (2004). Metodologías cualitativas en ciencias sociales. Modelos y procedimientos de análisis. Buenos Aires: Biblos

Meccia, E. (2018). Información y vínculo. La entrevista biográfica en ciencias sociales. Facultad de Ciencias Sociales. Centro de Estudios Avanzados (CEA). Facultad de Ciencias Sociales. Maestría en Investigación Educativa con orientación Socio- Antropológica. Programa de Posgrado ADIUC. Córdoba.

Miranda, A (2018). Creencias sobre el arte en aspirantes a la carrera de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Córdoba. Maestría en Docencia Universitaria. Universidad Tecnológica Nacional, Regional Córdoba. Publicado en https://rdu.unc.edu.ar/handle/11086/5642 (consultado 13/3/2021)


13 de marzo. 22 hs.

  

Uso la cronología para ordenarme y rememorar sobre mi contacto con la naturaleza. Disponerme a recordar implica accionar memoria y corazón. No estoy segura de cuan fiel seré, porque como dice el poeta “los recuerdos suelen contarte mentiras, se amoldan al viento, amañan la historia, por aquí se encojen, por allá se estiran, se tiñen de gloria, se bañan en lodo, se endulzan, se amargan, a nuestro acomodo según nos convenga, porque antes que nada y a pesar de todo hay que sobrevivir” (Serrat, Los recuerdos)

La vida en un pueblo del interior de Córdoba llamado Marull fue una de las experiencias más contenedoras que recuerde, claro, también fue la niñez, la edad que solemos añorar con nostalgia. 

La naturaleza tuvo el peso de un juego de niña. La naturaleza con su poder me acompañó en ese pueblo pequeño rodeado de campos, en una casa con un extenso patio en el cual un alambrado separaba las plantas de los animales. Introduciéndome en el arte culinario juntaba tierra, la mezclaba con agua y la moldeaba en una lata, con un palito dibujaba ese barro para que quedara grabado y luego de secarlo al sol seguía la etapa en que debía desmoldarlo decorándolo con las flores de la banderita española; asì la torta estaba lista para la merienda, este apetitoso manjar era disfrutado junto a mi vecina Elsa y nuestras invitadas imaginarias. En medio del juego el patio era fuente de nutrición; desenterrar zanahorias o frutos a elección según el antojo, lavarlos en la canilla del patio y comerlos cuando el hambre acechaba. Entonces, en mi primera infancia, la naturaleza alimentó mi panza y mis juegos, cuestión de supervivencia, relación funcional y de observación directa de la transformación de la tierra. Me producía mucho placer ver las manos de mi padre en contacto con la tierra, carpir, desarmar los terrones, amasarla, nutrirla y moldearla para la siembra acomodando las semillas junto al canal de riego para dirigir el curso del agua durante los atardeceres y así mantener la humedad durante la noche esperando la luz del día para que los brotes fueran posibles. 

Y luego la cosecha a medida de las necesidades diarias. Una gran parte crecía para el consumo familiar y el excedente era elaborado en conservas por mamá quien hacía magia para disimular los escasos recursos económicos. Ahora advierto mi inclinación por aprovechar todos los recursos, aún los destinados a la basura, para hacer arte. 

Trepar árboles, dar de comer a las gallinas, mi hermano menor tomando leche en mamadera y compartiéndola con la cabrita, la pajarera de papá albergaba canarios que iban de tonos blancos al naranja y tantos recuerdos conectados a la naturaleza. Fue en esa época que descubrí los nidos, los naturales y los fabricados. ¿Será por eso que hago nidos con materiales de desecho? Mientras escribo esto leo el comentario que Marta dejó en el blog sobre la latencia de las semillas y allí dice que el suelo es el nido protector... adhiero y conecto con ello.   

Pasada esa época, la vida urbana y el contacto con la naturaleza se circunscribió a las macetas del pequeño patio y mis paseos por las sierras de Córdoba. Aún así mi sensibilidad por las plantas fue mayor que por otros componentes de la naturaleza, entiendo que fue viendo el amor y el cuidado que mis mayores ponían en las plantas. Eso se transformaba en un ritual compartido por gajos o semillas con tías y vecinas transformando las casas en un vergel que se mostraba con orgullo y se disfrutaba; seguramente se originaba en la enorme energía puesta en esa tarea y la congratulación de los resultados. No alcanzaba a comprender que ese ritual era dar vida.

Las ideas funcionalistas e inocentes han cambiado en los últimos años. La naturaleza no está allí para abastecerme indiscriminadamente y sin límites… la naturaleza también soy yo y lo que me rodea. El extractivismo, el avance de la urbanización que minimiza los bosques nativos, la falta de agua, el calentamiento global, los incendios forestales, la generación de residuos contaminantes me pone en alerta. Comprender que soy una parte constitutiva de la naturaleza me conmueve, pero también me compromete. La naturaleza es algo maravilloso y es personal pero sobre todo es político.  


15 de marzo de 2021

Podía llamarle "vicios de la profesión" a esto de estar atenta a las formas, e intentar preservarlas, recrearlas. Traje una semilla de Guatemala, perdí su nombre científico. No fue con la intención de reproducirla sino un punto de partida para crear otra cosa o quizás de anidar tesoros. 


Frottage sobre papel vegetal y semilla de...


Subo algunas fotos más de la primera etapa de este recorrido junto a mis compañeras, cuando las semillas de Marta me dispararon ideas. 
Grafismos y relato con tinta y repujado sobre papel vegetal.


Frottage y troquelado de helecho y relato sobre papel vegetal.

























Comentarios

  1. Resultan unas imágenes muy sugerentes.
    En la entrada [index seminum] adjunto algunos nidos rescatados.

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Gracias por tu aporte. Equipo de Investigación UNC.

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